Heidi

MI HISTORIA

Inicié mi camino con el Yoga en el 2010, probando diferentes estilos. Recuerdo claramente la resistencia que mis músculos y articulaciones creaban al movimiento, también la tensión y mi impaciencia. Mi cuerpo percibía el Yoga como un ejercicio físico, mientras mi mente añoraba una esencia más profunda a la práctica. Fué al encontrar el Ashtanga Yoga, una forma de Hatha, que todo cambió. Siempre le estaré agradecida a mi maestro Juha Javanainen de la Escuela de Ashtanga de Helsinki por guiarme en mi trayecto. Mi práctica adquirió un nuevo significado y lo que era un ejercicio fue con el tiempo transformándose en una práctica suave de respiración.

Después de cinco años de práctica se me dió la oportunidad de estudiar con otros dos grandes maestros, Manju Pattabhi Jois y Petri Räisänen. Para mi sorpresa, en el 2016 un profesor me pidió dar unas clases, lo cuál se convirtió poco a poco en unas clases más, siempre sin abandonar mi Sadhana personal y practica diaria.

Los beneficios físicos del Ashtanga son numerosos y se perciben con rapidez. Pero ante todo, la práctica me ha enseñado cosas más sutiles, como humildad, tolerancia, paciencia, amor y hasta reírme de mí misma. En mi aprendizaje se basa también mi enseñanza, en descubrir el camino al espíritu, siempre con humor, bondad y compasión hacia uno mismo.

Namaste, Heidi