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Los beneficios de los backbends

Recuerdo bien mis primeros intentos de hacer la postura del arco, Urdhva Dhanurasana. En su máxima expresión es una postura profunda, que estira toda la parte frontal del cuerpo. Además requiere algo de fuerza levantar el peso del cuerpo sobre las manos y los pies contra la gravedad. Sentía que no la tenía, tampoco la flexibilidad necesaria y me costaba respirar. Con el tiempo se me hizo accesible y nunca olvidaré la borrasca de emociones que despertaba en mí los primeros meses. Era como si todo mi sistema nervioso despertara simultáneamente. Como si se me abriera el pecho entero y todo el mundo que ni estaba presente pudiera ver mi corazón, mis pulmones y mis más profundos pensamientos. Ahora no encuentro nada tan vigorizante como los backbends. La respiración en ellas se ha vuelto cómoda y profunda y en ellas reconozco la fuerza que me hace sentirme viva.

La mayoría de nosotros nos estiramos un poco nada más despertarnos. Es una necesidad casi animal que tenemos grabado en nuestros genes. El cuerpo nos lo pide como si supiera que el movimiento sacude los bloqueos generados durmiendo, creando un cauce libre de energia y bienestar.

Pero luego pasamos gran parte del día en flexión o haciendo cosas con las manos delante de nosotros: escribir, leer, conducir, empujar el carrito de compra, cocinar, vestirnos, abrir puertas y un sin fin de cosas. Si no acostumbramos a extender la columna en el sentido contrario, con el tiempo los hombros se inclinan hacia delante y los músculos del pecho y de la espalda se tensan como las cuerdas de un violín; la caja torácica, que encasilla y protege los pulmones y el corazón, se vuelve rígida dificultando la respiración. Necesitamos mucho más estiramiento hacia atrás que el que hacemos al despertarnos.
yogabackbends
Los beneficios de los backbends (extensiones hacia atrás) de Yoga son numerosos y algunos inexplicables por los más expertos en anatomía humana. Mejoran la postura, facilitan la respiración, alivian tensión, suben el ánimo y reducen el cansancio. Además nos enseñan a darle cara al miedo, a desarrollar paciencia y a confiar en uno mismo.

Muchos no hacen backbends por el miedo que sienten de hacer algo fuera de su zona de comodidad. Otros porque suponen que nunca podrían hacer un arco como los yoguis de todas formas. Algunos practicantes de Ashtanga Yoga esperan años antes de empezar con la serie de asanas que contiene backbends, solo porque todavía no tocan. Sea cual sea tu razón para no hacerlas, suelta lo que deseas poder hacer y lo que piensas que no eres capaz de hacer. Posturas sencillas como la cobra o el guerrero 1 son igual de beneficiosas que las posturas más profundas. Para alguien tal vez le sea suficiente alzar la mirada hacia arriba y abrir los brazos en V. No importa que nivel tengas, respeta tus límites, siente como reacciona tu respiración a la postura y salte de ella si sientes cualquier incomodidad. Avanza con suavidad, manteniendo claro que lo que buscas son beneficios.

Practicando regularmente, en poco tiempo verás como te sientes más fuerte, flexible y valiente. Y lo más importante, le habrás concedido a tu cuerpo la facultad de respirar con más eficacia durante muchos más años. Date una oportunidad de probar algo diferente, tu corazón y tus pulmones te lo agradecerán.

Namaste,

@hekayogini

Propósito para el 2018: Alegría

En estas fechas es habitual que muchos nos detengamos unos momentos a recapacitar sobre el pasado. Si hemos logrado las metas que nos presentamos hace doce meses y si hemos vivido las experiencias que nos propusimos. Queremos haber sido felices, haber vivido un año con sentido que atribuya a nuestro futuro y volvemos a exponernos unas nuevas ideas para los próximos doce meses.

Reflexionar sobre el paso del tiempo y nuestros objetivos puede ayudarnos a crecer como personas. Pero es el carácter de las reflexiones lo que puede desanimar a muchos o a enorgullecerse con vanidad a otros. Nos apegamos fácilmente a nuestros éxitos y fracasos, lo cual afecta nuestro juicio y parecer. No es fácil ser razonable al pensar en uno mismo y eso no es justo.

Todos hemos sentido momentos sutiles, en los que hemos sentido nuestro ser en completo equilibrio con el mundo que nos rodea. Algunos lo habrán sentido en la cima de una montaña, otros haciendo jardinería, otros practicando yoga y otros tal vez alzando su mirada al cielo. No importa donde lo hayamos percibido, han sido instantes en los que hemos experimentado compasión, humildad, bondad y un amor inmenso, todo a la vez. Sentimos, en una palabra, Alegría. Y porque el ser humano es bueno por naturaleza, nos parece natural. Tan natural y espontáneo, que tenemos la tendencia a no darle mucha importancia, simplemente disfrutamos de ese momento pasajero.

La Alegría nos abre el corazón a más amor, más bondad y más compasión todavía. Nos proporciona gratis un bienestar profundo, así que es ilógico no tratar de sentirla siempre. Si reconozemos, observamos y exploramos la Alegría, podemos aprender a ser personas alegres. Es un trabajo interno que da fruto a un estado positivo que persiste, nos sube la moral y nos ayuda a coexistir con entendimiento, honestidad y ecuanimidad.

Y es que lo más bonito de la Alegría es que no nos beneficia solo a nosotros mismos, sino a todos los que nos rodean. Es un estado magnífico, lleno de energía y vida y por ello contagioso. Así que si aún no has encontrado tu propósito para el 2018, aspira a ser alegre 🙂

Siendo alegre es sencillo sentirse realizado. Y no solo a fin de año, ¡sino todos los días!

Namaste,
@hekayogini

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