Propósito para el 2018: Alegría

En estas fechas es habitual que muchos nos detengamos unos momentos a recapacitar sobre el pasado. Si hemos logrado las metas que nos presentamos hace doce meses y si hemos vivido las experiencias que nos propusimos. Queremos haber sido felices, haber vivido un año con sentido que atribuya a nuestro futuro y volvemos a exponernos unas nuevas ideas para los próximos doce meses.

Reflexionar sobre el paso del tiempo y nuestros objetivos puede ayudarnos a crecer como personas. Pero es el carácter de las reflexiones lo que puede desanimar a muchos o a enorgullecerse con vanidad a otros. Nos apegamos fácilmente a nuestros éxitos y fracasos, lo cual afecta nuestro juicio y parecer. No es fácil ser razonable al pensar en uno mismo y eso no es justo.

Todos hemos sentido momentos sutiles, en los que hemos sentido nuestro ser en completo equilibrio con el mundo que nos rodea. Algunos lo habrán sentido en la cima de una montaña, otros haciendo jardinería, otros practicando yoga y otros tal vez alzando su mirada al cielo. No importa donde lo hayamos percibido, han sido instantes en los que hemos experimentado compasión, humildad, bondad y un amor inmenso, todo a la vez. Sentimos, en una palabra, Alegría. Y porque el ser humano es bueno por naturaleza, nos parece natural. Tan natural y espontáneo, que tenemos la tendencia a no darle mucha importancia, simplemente disfrutamos de ese momento pasajero.

La Alegría nos abre el corazón a más amor, más bondad y más compasión todavía. Nos proporciona gratis un bienestar profundo, así que es ilógico no tratar de sentirla siempre. Si reconozemos, observamos y exploramos la Alegría, podemos aprender a ser personas alegres. Es un trabajo interno que da fruto a un estado positivo que persiste, nos sube la moral y nos ayuda a coexistir con entendimiento, honestidad y ecuanimidad.

Y es que lo más bonito de la Alegría es que no nos beneficia solo a nosotros mismos, sino a todos los que nos rodean. Es un estado magnífico, lleno de energía y vida y por ello contagioso. Así que si aún no has encontrado tu propósito para el 2018, aspira a ser alegre 🙂

Siendo alegre es sencillo sentirse realizado. Y no solo a fin de año, ¡sino todos los días!

Namaste,
@hekayogini

atardecer